NUESTROS FUNDAMENTOS TEÓRICOS

Como familias, mediación y docentes-investigadores de Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y Universidad todo lo que hacemos en nuestros contextos lo hacemos de acuerdo a unos fundamentos teóricos: (LURIA, A. (1974, 1986, 1997); VYGOTSKY, L. (1979, 1995); BRUNER, B. (1988, 1990, 1997); FREIRE, P. (1990, 1993); DEWEY, J (1971); HABERMAS, J. (1987); MATURANA, H (1992 y 1994) y KEMMIS, S. (1988).

Pensamos que sin teoría no puede haber una buena práctica y sin práctica no podemos construir nuevas teorías. Concretamente, basado en nuestras prácticas hemos logrado construir un modelo de enseñanza y aprendizaje muy diferente a como se suele desarrollar en las instituciones educativas. Esto es lo que nos hace profesionales autónomos y no meros aplicadores de teorías de aprendizaje, sino que la base de nuestra labor es la investigación. Para nosotras y nosotros el aula es un espacio de indagación, de construcción, de transformación y de convivencia. El profesorado y el alumnado del Proyecto Roma aprendemos a través de la investigación basándonos en el pensamiento de los autores anteriormente mencionados.

Entendemos, desde las aportaciones de estos autores, que el origen del aprendizaje es social y, por tanto, los procesos de enseñanza-aprendizaje en nuestras aulas han de ser cooperativos y solidarios nunca individuales ni competitivos. Estos fundamentos nos permite construir el conocimiento de manera social a través de proyectos de investigación. Pero no debemos olvidar la importancia del cerebro en nuestras clases (neuro-educación), para aprender a darle respuesta a las situaciones problemáticas de la vida cotidiana. Defendemos el proyecto educativo que emana del cumplimiento  de los Derechos Humanos (1948) y de los Derechos del Niño (1989).

PRINCIPIOS EN LOS QUE NOS SUSTENTAMOS

Hemos asumido y defendemos el proyecto educativo democrático que emana de ambas leyes y de ahí que nuestra preocupación sea saber qué debe aprender nuestro alumnado y cómo debemos enseñarlo. Este es nuestro sentido del currículum escolar y, para nosotras y nosotros, esto no es sólo una cuestión académica, sino ética, porque no tiene que ver sólo con los contenidos curriculares, sino, también, con lo que nos vamos configurando a través de los mismos. De ahí que afirmemos que la doble finalidad de la escuela pública sea aprender a pensar y aprender a convivir a través de los sistemas de comunicación, de las normas y valores que establezcamos democráticamente y se vivan en nuestras clases.

 

Nuestros principios son:

  • Todas las personas son competentes para aprender (Principio Confianza)

  • Trabajamos de manera cooperativa y solidaria en las aulas (Grupos heterogéneos)

  • La construcción del conocimiento de manera social a través de proyectos de investigación. (Convertir nuestras aulas como si fuese un cerebro. Proceso lógico de pensamiento).

  • El aula como comunidad de convivencia y aprendizaje (Construcción de la democracia en las aulas).

  • El respeto a la diferencia como valor (las diferencias étnicas, de religión, de hándicap, de procedencia, etc., mejoran los procesos de enseñanza y aprendizaje).

Por todo ello, enseñar a indagar y a investigar es algo que define al profesorado del Proyecto Roma y esto, a nuestro juicio, sólo podemos conseguirlo a través de proyectos de investigación porque consideramos que la indagación es el fundamento del aprendizaje. Es a través de los proyectos de investigación, considerados como aprendizaje cooperativo, como adquieren sentido los contenidos más significativos y relevantes necesarios para resolver cualquier situación problemática que se plantee. Desde nuestro punto de vista, en el proceso de construcción del conocimiento, cualquier aprendizaje escolar debe proporcionarle al alumnado pensamiento (reflexión) y acción (transformación).  Mediante la reflexión se produce educación, es decir, conocimientos significativos y relevantes (cultura escolar), lo que denominamos aprender a conocer; también se genera desarrollo (construcción de instrumentos simbólicos para seguir aprendiendo por sí mismo), lo que conocemos como aprender a ser.  Además de la reflexión, el aprendizaje escolar proporciona acción.  Este compromiso con la acción se logra a través del trabajo cooperativo y solidario, lo que denominamos aprender a convivir y, además, logrando ser competentes al saber hacer y construir nuevas teorías, lo que conocemos como aprender a hacer (DELORS, J. 1996). No se trata de adquirir conocimientos sino de aprender a observar, indagar e investigar.

Este proceso de aprender a conocer, aprender a ser, aprender a cooperar y aprender a hacer es lo que se genera cuando una persona pasa de no saber una cosa a saberla y este proceso de construcción del conocimiento, en el Proyecto Roma, lo conseguimos a través de proyectos de investigación que es un modo de aprender a aprender en cooperación. Y todo ello con la doble finalidad de que nuestra alumnado aprenda a pensar y aprenda a convivir.